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domingo, 6 de agosto de 2017

Sadako Sasaki, y las mil grullas de papel

Según una leyenda japonesa, tu mayor deseo se hará realidad, si construyes mil grullas de papel. 





La consigna de crear grullas de papel en la lucha por la paz, se remonta a la historia de una de las pequeñas víctimas de la bomba de Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial


Sadako Sasaki tenía dos años cuando cayó la bomba en Hiroshima, ciudad en la que vivía. 

Diez  años más tarde (cuando tenía 12 años), como consecuencia de la irradiación que le produjo la bomba de Hiroshima, le diagnosticaron leucemia. 

Estando Sadako en el hospital recuperándose de su enfermedad, una amiga  explicó la historia de las 1.000 grullas de papel. 

La historia consiste en que si deseas algo con mucha fuerza y  construyes mil grullas de papel, los dioses te concederán ese deseo que tanto anhelas.


A la mañana siguiente Sadako ya había creado una docena de grullas de papel. Orgullosa de su trabajo se
las enseñó a su compañero, con el cual ya hacía unos meses que compartía habitación en el hospital, “dicen que si haces 1000 se te concede un deseo, yo voy a pedir volver a correr, ¿por que no las hacemos juntos? Puedes pedir curarte”. El niño movió la cabeza negativamente, “se que voy a morir esta noche” le dijo casi en un susurro. Esa misma madrugada se llevaron el cuerpo ya sin vida del pequeño, víctima también de leucemia.

Sadako continuó con su empeño. Las enfermeras le traían papeles para que pudiera seguir doblando grullas y estas colgaban por toda la habitación formando un bonito mosaico de colores. Pero el deseo de Sadako había cambiado con la muerte de su amigo 

“¿Cuantos niños enfermos por la guerra había en Hiroshima?”

¿Y en el mundo?” 


Así que Sadako puso todo su empeño en doblar esas 1000 grullas para que todos los niños enfermos por las guerras se curaran y hubiera paz en el mundo. Pero Sadako  solo llegó a doblar 644 grullas antes de morir en la cama del hospital, el 25 de octubre de 1955.

Sus amigos continuaron su misión y completaron las mil grullas, con la esperanza de que se evitaran las guerras en el futuro y se consiguiera la paz entre todos los países del mundo. 

Tres años más tarde de la muerte de Sadako, los niños de toda la ciudad de Hiroshima le dedicaron una estatua de ella con una grulla en su mano

Cada año, para el 6 de agosto, Día de la Paz, llegan miles de grullas de papel a Hiroshima desde todos los lugares del planeta. Los niños de la ciudad cuelgan las grullas en el monumento de Sadako, con la esperanza de transmitir este mensaje a todo el mundo.